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Inventan unas gotas que acabarán con la necesidad de llevar gafas

En 2018 podemos viajar en coches autónomos (al menos en algunos lugares de Estados Unidos), tenemos potentísimos teléfonos en el bolsillo (mucho más capaces que los ordenadores de hace tan solo 5 años), y tenemos a nuestra disposición millones de canciones por tan solo unos pocos euros al mes (o gratis.) Pero a pesar de que vivimos en una época de bonanza tecnológica, hay cosas que parece nunca van a cambiar. Como la necesidad de llevar gafas para ver mejor.

Es cierto que desde hace décadas existen las lentes de contacto. Y que gracias alas intervenciones con láser se pueden corregir innumerables problemas. Pero hay un gran número de personas que se niegan a introducirse lentillas en el ojo o a pasar por quirófano para someterse a una intervención invasiva para arreglarse la vista. Para todas ellas, buenas noticias: puede que en no mucho tiempo curarse sea tan fácil como echarse unas gotas en el ojo.

Las gotas que pueden jubilar a las gafas

El fantástico avance se lo debemos a un grupo de oftalmólogos y científicos israelitas, del Centro Médico Shaare Zedek y del Instituto Universitario Bar-Ilan de Nanotecnología y Materiales Avanzados. Investigadores de ambas instituciones han desarrollado unas gotas que reparan las corneas y mejoran la visión a corta y larga distancia. Y de manera instantánea.

El revolucionario avance fue hecho público en una convención llevada a cabo en el Centro Médico Shaare Zedek el pasado mes de febrero. En ella, el doctor Smadja, director de la investigación, aseguró que su hallazgo podría jubilar para siempre la necesidad de llevar gafas. ¿Los problemas que se podrían curar? La miopía, la hipermetropía y otros desajustes refractarios de la visión.

Pero todavía no hay que tirar las campanas al vuelo. Las gotas de Smadja solo han sido probadas en animales y todavía no han sido testadas con seres humanos. En concreto, los científicos israelíes las han utilizado en cerdos. A ellos se les suministró una mezcla de nabopartículas especiales que corrigieron problemas como la miopía o la hipermetropía.

Los errores de refracción tienen lugar cuando la luz no se enfoca con precisión en la retina debido a la forma del ojo. Los tipos más comunes de error de refracción son miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. 

Si los resultados en seres humanos son satisfactorios, los pacientes simplemente necesitarían pasar por un test sencillo (que se podría realizar con una app especial y con la cámara de un Smartphone) para medir el grado de defecto de refracción que sufriría, y se elaboraría un mapa corrector que se debería superponer con láser sobre el ojo, para a continuación aplicar las gotas.

La tecnología, a diferencia de las actuales operaciones con láser que corrigen la visión, no elimina el tejido y por lo tanto no es invasiva, y se adapta a la mayoría de los ojos, ampliando el alcance de los pacientes que pueden corregir su visión.

 

 

 

 

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