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Volvo usará cámaras para prevenir distracciones o el uso del vehículo en estado ebrio

Los coches incorporan tecnología para evitar la conducción tras consumir alcohol

Imagine que un día ha bebido unas copas de más y coge el coche para volver a casa. Pero mientras conduce, el vehículo detecta a través de unas cámaras su ebriedad y reduce la velocidad de forma automática. Después, empieza a emitir señales de advertencia e incluso recibe una llamada del servicio del fabricante para asegurarse que todo esté en orden. Si tras estos pasos, la compañía considera que usted mantiene un comportamiento inadecuado, el coche disminuye gradualmente la velocidad hasta finalmente encontrar un lugar en el que aparcar de forma autónoma. Aunque pueda parecer una idea futurista, se trata del plan de Volvo para evitar a partir del año que viene que los conductores circulen ebrios y distraídos. Otros fabricantes como General Motors o Subaru también apuestan por este tipo de sistemas tecnológicos para intentar evitar accidentes en las carreteras.

Volvo ha explicado este miércoles que a partir de 2020 todos sus vehículos estarán equipados con este sistema. Las cámaras en el automóvil analizarán los movimientos de los ojos para medir la distracción del conductor. “Monitorearán el comportamiento que puede provocar lesiones graves o la muerte”, ha afirmado Henrik Green, vicepresidente senior de investigación y desarrollo de Volvo Car Group, en un comunicado. De esta forma, si el conductor cierra los ojos demasiado tiempo, mira a un lugar que no es la carretera, tarda mucho en reaccionar o no mantiene las manos en el volante, recibirá distintas advertencias.

Casi 30 personas mueren cada día en Estados Unidos por un accidente con un conductor ebrio involucrado, según la NHTSA. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos afirma que este tipo de accidentes supusieron la muerte de “una persona cada 48 minutos en 2017”. Volvo ha anunciado la nueva medida unos días después de explicar que el año que viene limitará la velocidad máxima de sus vehículos a 180 kilómetros por hora para “resaltar los peligros del exceso de velocidad”. Ambas decisiones se enmarcan en la “Visión 2020” de la compañía, que tiene como objetivo que nadie fallezca o resulte herido de gravedad en un vehículo de la firma para 2020.

 

Otros fabricantes ya han apostado por el uso de tecnología en el automóvil para controlar a los conductores. BMW estudia el uso de la pupilometría, una tecnología que analiza cualquier movimiento de los ojos y sirve para reconocer si el conductor se desconcentra. General Motors ha equipado el Cadillac CT6 con un sistema llamado Super Cruise, que usa cámaras infrarrojas para controlar la posición de la cabeza del conductor y comprobar si presta atención a la carretera, según informa el portal especializado en tecnología The Verge. Si esta tecnología detecta que el conductor se distrae, emite una serie de alertas —desde pitidos a un indicador luminoso en el volante— para garantizar que mantenga la vista en la carretera.

La compañía japonesa Subaru presentó el año pasado en el Salón del Automóvil de Nueva York una nueva versión de su vehículo todoterreno Subaru Forester. El vehículo incorpora un sistema llamado Driver Focus, que utiliza el reconocimiento facial para detectar el agotamiento del conductor y emitir advertencias. Esta tecnología puede además recordar a hasta cinco conductores y sus preferencias de la temperatura del aire acondicionado y la posición del asiento.

El grupo PSA Peugeot Citroen va más allá y pretende leer las emociones del conductor. Es patrocinador de un proyecto del École Polytechnique Fedérale de Lausanne (EPFL) que consiste en el desarrollo de un sistema de reconocimiento facial que permite detectar expresiones que se asocian a la ira y al disgusto del conductor. El objetivo es evitar los riesgos de una conducción peligrosa o agresiva.

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