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¿Por qué empezar a meditar?

La meditación en sí leva asociadas ciertas resistencias, los mensajes en torno a ella suelen ser confusos, tendemos a vincularlo con religiones orientales y cierto misticismo sin base racional sólida. Muchos conectan con la imagen de monje sentado en cruz diciendo “ooom”, sobra decir que es más que ello, sin embargo, lo desconocido nos alberga dudas y todo ello no favorece que nos atrevamos a probar.

En qué consiste la meditación y qué beneficios nos reporta

Parte de nuestro bienestar emocional radica en regular nuestros pensamientos y emociones, aspecto que requiere de cierta ejercitación. El entrenamiento de nuestra conciencia y de los pensamientos nos va a reportar la tan ansiada felicidad que todos deseamos.

La meditación consiste en entrenar nuestra conciencia a fin de conseguir esa paz interior. No debemos pensar en algo, sino observarnos a nosotros mismos sin juzgarnos. Mediante la meditación trabajamos con atención, concentrándonos en aspectos como el fluir de nuestra  respiración, debemos lograr conseguir ese estado de quietud y/o vigilancia atenta pero relajada, cercana al sueño donde no se produce dialogo interno.

En una sociedad hiperestimulada como la nuestra, conseguir enfocar la atención es cada vez más problemático, pero no imposible. Se sabe que durante la meditación se van a producir cambios a nivel cerebral como un aumento de la actividad de la corteza prefrontal izquierda que va a favorecer nuestro bienestar emocional. Sin embargo, serán necesarios varios meses para detectar sus efectos.

 Algunos de los  beneficios que nos reporta la meditación son:

-- Cambios a nivel bioquímico, como disminución del ritmo cardiaco y la presión arterial.

-- Mejora del sistema inmunitario.

-- Cambios hormonales como aumento de melatonina (siendo nuestro sueño más profundo y reparador) y disminución de cortisol (hormona relacionada con el estrés).

-- Desarrollo de la atención, la memoria y la concentración.

Cómo empezamos a meditar y qué aspectos debemos tener en cuenta

Para empezar a meditar, tan sólo es necesario tener la voluntad de ello. El momento idóneo es por las mañanas. Debemos escoger un lugar tranquilo y relajado de la casa, libre de ruidos y donde estemos cómodos. Es importante encontrar una postura cómoda también, generalmente sentados. Una buena forma de empezar es dirigiendo nuestra atención únicamente a la respiración, fijándonos atentamente en cómo entra el aire frio y al salir está más caliente. Conectar con nuestro organismo es terapéutico y a muchos les produce un gran trabajo, puesto que vivimos desconectados de ello. Debemos escuchar a nuestro cuerpo.

La predisposición, la motivación y la flexibilidad mental serán tres piezas claves para lograr el éxito. La clave de la meditación y sus efectos está en perseverar. Mediante el entrenamiento diario, no tardaremos en notar sus efectos.

Perfiles más beneficiados de ello

Aunque si bien es cierto que a todos nos reporta bienestar la práctica de la misma. La meditación, está especialmente indicada para personalidades rígidas y perfeccionistas que pueden tener tendencia a estados depresivos y ansiosos. Se ha comprobado que durante la meditación liberamos endorfinas, analgésico natural, que nos reporta sensación de paz. Así mismo, también es adecuada para estados de estrés sostenido e enfermedades que cursan con somatización como puede resultar la psoriasis.

Uso de la meditación en enfermedades crónicas- dolor

Se ha comprobado que el estrés sostenido produce aumento de cortisol en sangre, hormona del estrés. Mediante la práctica de la meditación podemos aprender a regular estos niveles y producir analgésicos naturales que se deprenden durante la práctica de la misma, actuando como tratamiento coadyuvante en cuadros que cursan con dolor. Actualmente se recomienda su práctica en aquellas personas aquejadas de un cuadro crónico.

 

 

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