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Tapping: sanar con golpes mágicos

Veteranos de guerra estadounidenses, huérfanos del genocidio de Ruanda y viudas de Sierra Leona han encontrado en esta técnica una solución a problemas físicos y psicológicos provocados por los traumas que les dejó la guerra. La técnica puede solucionar desde el estrés hasta las migrañas, la adicción o la depresión.

Una bomba explotó en el hospital donde el militar Bob Culver cumplía una misión durante la guerra de Vietnam. Muchos años después de los hechos, las imágenes de ese día lo acechaban y llegaban a torturarlo sin aviso. “El edificio quedó destruido casi en su totalidad –cuenta, durante una terapia del Proyecto Estrés para Veteranos–. No había más que sangre y pedazos de cuerpos. Intentábamos sacar a las personas de allí. En ese proceso, halé a alguien de los brazos y me di cuenta de que solo tenía la mitad de su cuerpo. Oía gente que gritaba, la buscabas en la oscuridad y solo levantabas partes. Lo veo como si estuviera aquí, frente a mí. Tengo recuerdos recurrentes, me despierto sudando”. Culver termina de revivir la experiencia y dice en un susurro: “Voy a vomitar”.

El militar estadounidense volvió de la guerra con síndrome de estrés postraumático. Sufría de pensamientos suicidas, paranoia, temor a las alturas, ansiedad, pesadillas y miedo a las multitudes. “La amígdala es el detector de humo del cuerpo –explica en video una de las especialistas en técnicas emocionales para la libertad del Proyecto Estrés para Veteranos–. Si el cuerpo de una persona con esta condición percibe algo peligroso, se activa la alarma y la parte racional del cerebro deja de funcionar. Cuando la amígdala grita ‘¡Peligro!’, el veterano de guerra se congela y eso genera la necesidad de reiniciar esa parte del cerebro”.

El psicólogo clínico David Feinstein agrega que muchas cosas desencadenan una amenaza: un vaso que se rompe, un pito en la calle, el ruido de una obra en construcción. “Los pacientes, sin ser conscientes de que su reacción está atada a algo que ocurrió en el pasado, la sienten en el presente, se encuentran en medio de esa ansiedad”, asegura.

Gary Craig, ingeniero de la universidad de Stanford, encontró –con base en descubrimientos de Roger Callahan y John Diamond– que los puntos energéticos de la acupuntura china podían servir para resolver diferentes problemas emocionales, entre ellos el estrés postraumático de los veteranos de guerra. De los estudios de estos especialistas surgió el tapping, una terapia que mezcla la medicina tradicional de oriente con la psicología moderna.

Bob Culver, cuya mente nunca había podido regresar de la guerra de Vietnam, probó la terapia durante cinco días.  A medida que Craig golpeaba suavemente puntos estratégicos del cuerpo de Culver, le pedía que repitiera: “Aunque tengo en mi mente y en mi memoria estos miembros ensangrentados, eso ocurrió hace mucho tiempo, no está pasando aquí ni ahora”. Cada día se adentraban más profundamente en la experiencia y estimulaban esos puntos claves. En las siguientes sesiones hubo un cambio evidente en él. Fue capaz de hablar con fluidez de aquel día traumático. Podía revivir el suceso sin culpa, sin sentir el olor de la sangre entrar penetrante por su nariz. Un mes y medio después de haber empezado el tratamiento, todos sus síntomas habían desaparecido. El Proyecto Estrés para Veteranos ya ha atendido a más de 10.000 pacientes, quienes, como mínimo, han logrado una mejoría del 65%, un avance que les ha permitido ver la luz después de años en la sombra.

El principio de todo

Cada persona tiene una maña diferente que se activa intuitivamente en una situación de estrés. Usted, tal vez, masajea su cien. O, quizás, consiente su barbilla. También puede frotar sus manos o presionar ese punto de su nuca donde se concentra toda la tensión. “Cuando los seres humanos están estresados, inconscientemente tocan, golpean o masajean ciertas partes del cuerpo –explica Dawson Church, autor del libro El genio en tus genes–. Tocar estos lugares en secuencia puede tener un impresionante efecto en el cuerpo para reducir el estrés. Si a esa práctica le añadimos un recuerdo traumático y lo emparejamos con una frase de aceptación, los resultados pueden ser sorprendentes”. En esta trilogía de acciones se encuentra el secreto del tapping.

Según Albert Einstein, todo lo que nos rodea está hecho de energía. “Un pensamiento es energía, un sentimiento es energía… La suma de varias emociones negativas puede llevar a la interrupción del sistema energético del cuerpo y causar malestar”, explica a Cromos Margarita Sierra, terapeuta holística y fundadora del Centro Total Relax. Para algunos, la teoría puede sonar etérea y medio hippie, pero va por el mismo camino de aquello que los médicos denominan somatización: “Transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria”. Nos da rabia y a los minutos arranca la gastritis. Pasamos una semana preocupados y se nos viene encima un resfriado.

Con esa filosofía como base, el psicólogo clínico Roger Callahan descubrió que los puntos energéticos de la acupuntura china podían servir para resolver diferentes problemas emocionales, después de tratar a una paciente que sufría una severa fobia al agua. Ella creía que ese líquido vital la iba a matar. “Llevaba 18 meses probando diferentes técnicas terapéuticas sin ningún resultado –nos cuenta Sierra–. Finalmente, el doctor Callahan guio a su paciente para que estimulara –sin agujas, solo con tapping– el punto donde empieza el meridiano del estómago, debajo del ojo, y la paciente sintió un alivio inmediato. Luego la llevó a una piscina, donde comprobó que la técnica funcionaba”.

Muchos miembros de la comunidad médica vieron con escepticismo los hallazgos de Callahan, pero con el paso del tiempo las cifras hablaron por sí solas. En los estudios realizados con veteranos de guerra se midió el cortisol (la hormona del estrés) en los pacientes que pasaban por la terapia y se dieron cuenta de que los niveles disminuyeron un 25%.

La técnica también ha sido probada con las viudas de la guerra en Sierra Leona, con los huérfanos del genocidio de Ruanda, con los niños y los padres del pabellón de oncología pediátrica del hospital General Aurelio Valdivieso, en México. Cada vez se suman más creyentes, más casos de éxito, más pacientes que regresan luego de estar muertos en vida.

Las claves de la técnica

La técnica consiste en realizar un ligero golpeteo (tapping) en los puntos que se han identificado como los canales energéticos del cuerpo, a la vez que la persona concentra toda su atención en un problema que le interesa resolver. La idea es hacerlo con los dedos índice y corazón, suavemente, siete veces consecutivas en cada punto y en la siguiente secuencia: en el inicio de la ceja, en la cien, debajo del ojo, debajo de la nariz, debajo de los labios, en la clavícula, debajo del brazo y en la cabeza.  “Esta terapia sirve para tratar a personas con recuerdos traumáticos, ansiedad, ataques de pánico, depresión, pesadillas, estrés, miedo a hablar en público, dificultades respiratorias y  adicciones –asegura Sierra–. También ayuda a combatir el dolor en aquellos con fibromialgia, artritis, migrañas y tensión en el cuello, entre otros”.

De acuerdo con la especialista, antes de empezar a aplicar la técnica, se deben seguir estos pasos:
1. Definir claramente el problema.
2. Medir la intensidad del problema.
3. Sintonizar el problema: decir tres veces una frase preparatoria, mientras se golpetea el punto karate 
4. Empezar la secuencia de tapping mientras se repite una frase recordatoria: “Aunque tengo tristeza, yo me amo y me acepto completamente”.

Una vez terminados los pasos, se mide nuevamente la intensidad del problema. Se realizan todas las secuencias que sean necesarias hasta que esa intensidad llegue a cero. “A veces es difícil identificar cuál es el problema, pero hay un consejo que puede ayudarnos a salir de dudas: el miedo está en la cabeza, la tristeza se siente en el pecho y la rabia, en el estómago”, concluye Sierra.

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