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Científicos españoles descubren una nuevalínea de investigación que podría ayudar a mejorar la memor

Alzheimer: un compuesto de algas marinas podría frenar la progresión de la enfermedad

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa en la que hay déficit de múltiples funciones corticales superiores (memoria, el entendimiento, el juicio, el habla, el cálculo, el pensamiento, la orientación, etc.) que repercuten en la actividad cotidiana del enfermo.

Se trata, en definitiva, del tipo de demencia más común. Su prevalencia se duplica cada cinco años a partir de los 65, llegando incluso a afectar a un 15-20 por ciento de las personas mayores de 80 años. De hecho, cada tres segundos se diagnostica un nuevo caso de algún tipo de demencia en todo el mundo.

Un número que casi se duplicará cada 20 años, pasando de los 46,8 millones que había en el año 2015 hasta los 74,7 millones en 2030 y 131,5 millones de pacientes con esta enfermedad en 2050.

Según el reportaje ‘El Alzheimer en España: Situación actual de la enfermedad y su investigación’ de la ONG CEAFA, “esta enfermedad no se puede prevenir, no tiene tratamiento eficaz y tampoco se puede cronificar. Afecta a quien la sufre directamente y también a quien cuida y atiende al paciente, por tanto, es un problema socio-sanitario que padecen más de seis millones de personas en España”.

Las últimas evidencias científicas en torno a la enfermedad de Alzheimer arrojan nuevos datos relacionados con la disminución del deterioro cognitivo gracias a moléculas con mecanismos de acción frente a la agregación amiloide, como es el caso de la Homotaurina, un compuesto orgánico de origen natural presente en determinadas algas.

Estas son algunas de las conclusiones que se han expuesto en la conferencia ‘Enfermedad de Alzheimer. Un enfoque evolutivo’, celebrada en la Universidad Autónoma de Barcelona, dentro del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona.

Durante estos encuentros se han dado a conocer los últimos avances en esta patología. En palabras del doctor Alessandro Martorana, neurólogo en el Policlínico Tor Vergata - Universidad de Roma, “la Enfermedad de Alzheimer se considera una proteinopatía, resultado del metabolismo patológico de una proteína sináptica que altera la neurotransmisión e induce la degeneración neuronal. Esta proteína altera los mecanismos de plasticidad sináptica de las neuronas, produciendo fibras que marcan el sello de la enfermedad desde las primeras etapas. De esta forma, una intervención farmacológica capaz de contener o reducir dicha carga podría ser útil para reducir la progresión del Alzheimer”.

Así, los estudios presentados indican que la Homotaurina ha conseguido reducir la pérdida de volumen hipocampal, siendo segura y bien tolerada para los pacientes.

Según el doctor Martorana, “la Homotaurina es un compuesto obtenido a partir de algas marinas, que muestra una notable capacidad para reducir el deterioro sináptico y mejorar la transmisión intracortical. El desarrollo de estos mecanismos podría ser útil en un futuro para tratar la enfermedad de Alzheimer”.

Uso de biomarcadores en el diagnóstico precoz

Otra de las conferencias que se ha llevado a cabo ha sido la Aplicabilidad clínica de los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer, una de las áreas de mayor interés para los investigadores en esta patología. Se ha hablado de los principales indicadores biológicos que existen para medir y relacionar su presencia e intensidad con el desarrollo de esta patología, como los biomarcadores en líquido cefalorraquídeo -que se analizan a partir del líquido extraído mediante una punción lumbar-, RM craneal, PET amiloide y PET-FDG.

Además, se ha evaluado el impacto del uso de los biomarcadores tanto a nivel de mejora en el diagnóstico y en el tratamiento, como su tolerabilidad por parte de los pacientes de dichos biomarcadores. Así, los expertos aseguran que los biomarcadores tienen un impacto relevante en el diagnóstico del deterioro cognitivo precoz, suponiendo un cambio del diagnóstico en un tercio de los pacientes.

Para el doctor Albert Lladó, neurólogo de la Unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos del Servicio de Neurología del Hospital Clínic de Barcelona, uno de los principales beneficios del uso de biomarcadores es “poder realizar un diagnóstico más precoz, es decir, determinar la enfermedad de Alzheimer en sus fases más iniciales, y realizarlo de una forma más segura o certera”.

Entre los principales retos que los expertos en Alzheimer tienen por delante en el abordaje de esta patología, están “la prevención de la enfermedad, la formación de la sociedad en temas relacionados con el deterioro cognitivo, la mejora de la detección precoz o realizar un buen diagnóstico etiológico en sus fases iniciales -antes de presentarse la demencia-”, señala el doctor Lladó.

Además los especialistas señalan que “debemos trabajar por un abordaje integral y multidisciplinar en todas las etapas de la enfermedad con el fin de mejorar la atención de las personas afectadas, además de avanzar en los tratamientos actuales con el fin de modificar el curso de la patología y, así, mejorar su pronóstico”. Para ello, añade, el doctor Lladó, “es necesario mejorar la investigación y establecer todos los mecanismos para ofrecer una buena asistencia a las personas que padecen esta enfermedad, así como a sus cuidadores”.

Y es que, tal y como apunta el experto, el principal problema del Alzheimer es entender su heterogeneidad. Esto explica la patogénesis, la presentación clínica desde las primeras fases y los marcadores de la enfermedad. “Obtener biomarcadores fiables de esta patología capaces de identificar los cambios bioquímicos y moleculares desde sus primeras etapas tendría un gran impacto en la precisión del diagnóstico y en la intervención farmacológica oportuna”, concluye el doctor Martorana.

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