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Los juzgados creados para hacer frente a la inédita avalancha de pleitos no dan abasto: 260.000 dema

El gran colapso judicial de las cláusulas bancarias abusivas

La historia de Concepción Gómez, enfermera de 42 años, empieza como tantas otras: “Un conocido me recomendó…”. Solo que no era un remedio para el resfriado o la última banda de moda, sino una hipoteca para el piso que iba a comprarse con su marido. Era 2008, justo antes de la crisis financiera, y los bancos promocionaban las llamadas hipotecas multidivisa: préstamos suscritos en moneda extranjera para aprovechar los tipos de interés bajos del momento. “No entendía nada y tampoco me lo explicaron”, relata. Se fio. Unas firmas, y su economía doméstica había quedado sin saberlo a merced de la fluctuación del mercado internacional de divisas. Contrató una hipoteca en francos suizos, que pronto empezó a dispararse, con cuotas cada vez más altas. En 2016 presentó una demanda contra Bankinter. Diez meses después, ganó.

Hoy esa celeridad es impensable. El año pasado, después de que la justicia europea obligara a los bancos a devolver todo lo pagado por las cláusulas suelo, se crearon 54 juzgados especiales —uno por provincia en la península; dos en Baleares y dos en Canarias— para hacer frente a la avalancha de demandas de los afectados. Ya se han presentado 260.000 y apenas hay resueltas 52.000, dos de cada diez. Los juzgados especializados no dan abasto. Lo dicen los afectados, que esperan más de un año solo para que se empiecen a tramitar sus casos, y lo reconocen los jueces, letrados y funcionarios. Un atasco en primera instancia que empieza a trasladarse también a la segunda, a las audiencias provinciales. Porque los bancos, pese a perder el 97

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