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Después de 30 años de explosivo crecimiento, la segunda mayor economía del mundo está desacelerando

Los 3 mayores desafíos que enfrenta la economía china de cara a 2019

China empieza el año con un panorama de comercio internacional incierto, con sus exportaciones en terreno empedrado y su moneda depreciándose.

Y los últimos indicadores de producción industrial, consumo e inversión extranjera no han entusiasmado mucho a los mercados, mientras aumenta la incertidumbre sobre el futuro del gigante asiático.

Los economistas consultados plantean que este año será clave para las reformas que está impulsando el gobierno de Xi Jinping con el fin de empujar una transición hacia un modelo de crecimiento con mayor apertura y bajo un férreo control político centralizado.

China ha puesto gran parte de su esfuerzo en aumentar la demanda interna y permitir la expansión de empresas privadas.

Y, en el mediano plazo, su plan "Made in China 2025" pretende acelerar el desarrollo tecnológico, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, aviación y la industria del transporte.

Pero el camino que se ha trazado la nación asiática presenta tantas oportunidades como amenazas.

1.Disminución del crecimiento
La reducción del crecimiento de China ha sido progresiva. Atrás quedó la época de expansión de dos dígitos, para pasar a una etapa de desaceleración.

En 2013 el país crecía a 7,7 por ciento, mientras que en 2018 habría bajado a 6,5 por ciento


Las ventas del sector retail han estado bajas, marcando su paso más lento desde 2003, mientras que la producción industrial tuvo en noviembre el desempeño más débil de los últimos tres años.

Y el mercado automotriz chino, el mayor del mundo, va camino a su primer descenso anual en ventas desde la década de los 90, lo que también tiene consecuencias.

"La desaceleración, el alza de la deuda y la guerra comercial con Estados Unidos son todos un gran desafío que afecta decisiones de inversión. Los tres factores están unidos",  dice Steve Tsang, profesor del Instituto China de la Universidad SOAS de Londres, Inglaterra.

Pekín ha estado tratando de revertir la tendencia, pero no le ha sido fácil.

Entre los pilares de sus reformas económicas y sus planes de expansión, China le ha dado un fuerte impulso a la denominada "Nueva ruta de la seda".

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El plan tiene como objetivo conectar a dos tercios de la población mundial y 70 países a través de una red de enlaces terrestres (el "cinturón") y rutas marítimas (la "ruta").

Con ese propósito, el gobierno espera crear la red de infraestructura necesaria para facilitar el comercio internacional.

2. Guerra comercial

"En 2018 vimos la imposición de los aranceles entre las dos mayores economías del mundo y en 2019 vamos a ver los efectos", comenta Tom Orlik, economista.

Y esa es una de las mayores incógnitas del año que empieza: de qué manera la guerra arancelaria iniciada por el presidente Donald Trump puede afectar a China.


Pekín ha estado en negociaciones que, por ahora, dieron pie a una tregua entre las dos potencias, pero que de no fructificar amenazan con contraer aún más el crecimiento del país asiático y de la economía global.

"Está en el interés de China abrir más su economía. El truco es acceder a algunas de las demandas de EE.UU., sin aparecer en una posición demasiado débil", dice David Dollar, investigador del John L. Thornton China Center, del centro de estudios Brookings Institution.


Otro gran problema que enfrenta el país, dice Dollar, es controlar el aumento del crédito, con un sistema financiero más eficiente que invierta en buenos proyectos de empresas privadas.

Y en ese contexto, está pendiente el desafío de cómo China manejará el tipo de cambio.

3. Aumento de la deuda
"El mayor desafío económico en 2019 y en los próximos años es retomar el control de su deuda tan pronto como sea posible",  dice  Michael Pettis, experto en economía china del centro de estudios Carnegie Endowment for International Peace y profesor de finanzas en la Escuela de Administración de Guanghua de la Universidad de Pekín.

De hecho, los US$34 billones de deuda pública y privada del país son una amenaza para la economía global, dado que China es uno de los motores del desarrollo global.


El presidente Xi Jinping ha buscado minimizar los riesgos del sistema financiero, pero la incertidumbre persiste.

El tema es disminuir la deuda "de una manera que su efecto en la desaceleración del crecimiento no sea políticamente disruptivo", apunta Dollar.

Una de las maneras de mantener el crecimiento de la actividad económica a una mayor velocidad, explica, es un mayor endeudamiento.

Y ahí está el desafío. La gran pregunta, dice Dollar, es si China tiene suficiente tiempo para absorber la desaceleración de una manera que no genere grandes conflictos

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