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Los conejillos de Indias también son mascotas

Moca es una guinea pig de dos años de edad. Su pelo es largo, color miel, tiene bigotes como los de un conejo y los ojos negros. Se trata de un roedor que resultó del cruce de varias especies y que se convirtió en una opción de mascota, sobre todo entre las personas jóvenes. Tienen características similares a las de otros animales como los hámsters, viven en una jaula y pueden tener una rueda para hacer ejercicio, y como los conejos, comen fruta y verdura.

La dueña de Moca es Valeria Silva. Un día vio una foto de un guinea pig usando gafas en Instagram, buscó dónde conseguir una mascota así y la compró por $80.000 en una tienda especializada en roedores y conejos. “Me pareció un animal muy curioso y tiene el tamaño perfecto: no es tan grande como un perro, no tienes que sacarlo a pasear. Es ideal para las personas que tienen poco espacio”, asegura Silva.

Por su naturaleza de roedores, cuando los sacan de la jaula tienden a esconderse detrás de los muebles o en las esquinas de las paredes, no suelen ser juguetones y menos tener comportamientos que tendrían mascotas como los perros y los gatos. Pero, según el médico veterinario Elkin Ríos, de Eurovet Medellín, “están más tranquilos cuando comparten con sus dueños y pueden deprimirse si estos faltan. Son muy emotivos”. Los cobayos o conejillos de Indias son presas para otras especies, por ese motivo se ponen nerviosos cuando están con extraños y lo manifiestan gritando o moviendo sus manos.

La esperanza de vida de un guinea pig es de cuatro a ocho años y lo más importante para lograr que un animal de este tipo llegue a la vejez es darle una buena alimentación, para evitar que sufra de problemas digestivos o se le dañen las muelas, que son las enfermedades más comunes en ellos. Heno, concentrado de cobayo —si es posible de la mejor calidad—, verduras, frutas e incluso suplementos de vitamina C recetados por los veterinarios hacen parte de su dieta. Para estar saludables necesitan comer mucha fibra, como el heno. La prevención es muy importante porque cuando se enferman es difícil tratarlos.

Algunos dueños llevan periódicamente a sus cobayos a centros médicos especializados en esta especie para cortarles los dientes, pero esto sólo es necesario cuando el animal no come suficiente heno o fibra.

Según Ríos, no es necesario bañarlos, pero reconoce que es una práctica frecuente porque hay peluqueros especializados en cobayos de pelo largo. Su recomendación es hacerlo en períodos muy largos, de tres a seis meses, para no afectar la piel de las mascotas.

A pesar de que algunas personas los relacionan con los ratones, les tienen miedo o repulsión, son animales cada vez más frecuentes que necesitan cuidados especiales y pueden ser una buena compañía para los humanos.

Tomado de El Espectador
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